Isolina

Publicado en General el 31 de Mayo, 2006, 20:21 por kitarosem

Isolina era la favorita de los que se querían iniciar en las artes de la sexualidad. Su cabello castaño oscuro y sus ojos profundamente verdes, que jugeteaban detrás de las tupidas pestañas pintadas de riguroso negro, hacían soñar a los jovenes selives de la ciudad.

Siempre estaba vestida de negro, guardando riguroso luto por la muerte de su marido, era una mujer joven, debía de tener entre 16 y 18 años, su cuerpo era menudo, delgado, muy suave, de senos pronunciados, nalgas voluptuosas y una entrepierna rigurosamente depilada. Su cara, humm, su cara, piel morena, esas pieles que sólo se ven en los campos chilenos, mezcla de españoles e indigenas, rasgos muy marcados, gruesas cejas y respingona nariz.

Ella fué sin lugar a dudas la que inspiro este blog, con ella me inicie en las artes de la sexualidad, con ella me hice hombre.

Cuando se hacerco a mi, sentí que mis piernas temblaban, la mujer que estaba al mando de las chicas la había escogido para mi. Sus manos acariciaron mi cara con materna suavidad, sentía como limpiaba mis deseos al roce de sus dedos, largos y suaves como la seda. Me tomó de la mano llevándome a su habitación. Al desnudarme lo hizo con ternura y cariño, dejando deslizar la ropa sobre mi cuerpo. Sus manos frías recorrían mi cuerpo con suaves cariños, sus dedos iban dejando la huella sobre mi piel, mis bellos e erizaban al roce, mi verga se ergía como un bastión, sus labios recorrían mis pechos con dulces besos mientras sus manos iban descubriendo mi cuerpo. Al quedar desnudo, sus labios fueron surcando el camino al deseo, cada pliege de mi piel se habría al depurado rozar de su piel contra mi piel, hilos de saliba ivan marcando cuidadosamente su recorrido, como telarañas transparentes, se tejian queriendo atrapar mi sexo en una carcel de seda, palpitante mi verga se contraía a sus caricias, sin ella haberla tocado, como una rama azotada suavemente por las aguas de un riachuelo, que a su paso golpea el follaje de un árbol caido, buscando ser acariciado por las tranquilas aguas.

Su cuerpo se ergía ante mis ojos desnudando su piel, su corsé, que ahogaba sus senos voluptuosos, se habría tira a tira cuando sus dedos desenredaban el compicado laberinto de sujetadores, que con gran esfuerzo lograban contener los abultados senos, dejando ver las aureolas de sus pezones adornados por encajesde flores, que al soltarlo dejó rebotando los senos por un instante, que se remecían como gelatina al ser liberados. Los posó delicadamente sobre mis labios ofreciendo su nectar, semitransparente y blanquesino, dos gotas asomaban sobre sus puntas como perlas lacteas, los que fueron succionados por mi sedienta boca,  jugueteaba con sus pezones duros como copas de mármol, oscuros y enrojecidos, las gotas brillanban contra la luz tenue de su cuarto, bebi de ellos succionando gota trás gota hasta liberar sus finos chorros que se disparaban sin dirección mojando mi cara, suave entre sus senos mi cara se retorcía de deseo. Tomando mi cabeza, me deslizó por su vientre, donde la suavidad de su piel acariciaba mis enrojecidas mejillas que se iban humedeciendo entre sudor y deseo, mis labios recogían sus salados sabores, los que temblaban cada vez que se rozaban entre sus carnosas pieles, hasta llegar hasta sus piernas, quise ir a su sexo, pero ella hábilmente me llevó entre sus muslos que deseaban ser besados antes que llegára ahí, - con calma replicó ella, no hay apuro, aprende lo que deseamos las mujeres.- Me desconsertaba, pero a la vez me fascinaba su forma de dirigir.

Su empalagosa piel me agitaba de sobremanera, disfrutaba cada uno de sus granos, cada surco entre sus estrias, que afloraban como delicadas lineas blancas, como marcando la frontera entre el goce y el placer, sus piernas se fueron abriendo lentamente empezando a revelar sus secretos más intimos, sus labios se engrosaban a cada embestida de mis labios sobre su piel, cada surco que dibujaba mi lengua entre la dermis del deseo, sus gotas de sudor bajaban por su cuerpo, las que eran recogidas suavemente por mis labios, como queriendo beber de sus pecados, su piel se erizaba marcando granos en su piel, los que brotaban uno trás uno, suplicando que me hacercara a la miel de su intimidad, sentí como su sexo buscaba mis labios intensamente, retorciendose entre jadeos y gemidos de Glamour, sus labios resoplaban, mientras sus fosas nasales expiraban a cada posible hacercamiento, finalmente ante mi, brillaban sus labios vaginales despegandose entre hilos salibales, y densos hilillos de fluidos emergentes de su apretada vúlva, la que dilatandose dejo ver su interior, pardo rojizo, oscuro y bañado en miel, los que mediante sus brillos iban liberando su pequeña cabeza de oro, la que asomaba timididamente entre plieges humedecidos por el deseo, mi lengua terminó se romper los hilillos que quedaban virgenes en su dilatada vúlva, dejando posar los labios deseosos de sorber el liquido empalagoso, rodie envolviendo la delicada cabesilla entre mis labios succionando suavemente, su cuerpo encrispado dejaba correr el sudor que chocaba con mis pestañas provocando un intenso ardor, sus bellos púbicos se enredaban entre mis dedos dibujando el promotorio monte de venus, donde caían sus deseos palpitando al flujo sanguineo que de ahí proveía a los inflamados labios vulvares los que se apegaban mojando los surcos de mi cara, dejandolos untados de baba interior, mientras mi lengua jugeteaba entre sus carnosos deseos separando los labios con cuidado quirúrgico, lamiendo y recogiendo el manantial que emanaba de su interior, entre suscciones, jadeos y gemidos su espalda se retorcia clamando para no detener el flujo de placer que brotaba de sus entrañas, sus manos sujetaban mi cabeza entre sus labio aplastando sus sexo contra mi rostro, su espalda se dobló bruscamente liberando energía por su columna vertebral hasta reventar entre espasmos y gritos de placer, me reincorpore enterrando mi sexo en ella, la que empujaba suplicando suavidad, pero embestí con fuerza hasta topar el íltimo rincón de su caberna, separando con violencia sus piernas bañadas en sudor, y me deje caer con mi peso sobre su vientre mordiendo sus labios bañados en saliba seca, succionando lo que encontrara a mi paso, arrancando y ahogando con frenesí cada grito y gemido de sus orgásmos que batían su cuerpo sin piedad.hasta reventar dentro de ella liberando mi energia contenida y mis años de espera, para perder mi ansida virginidad, hasta caer sobre sus pechos inchados de los que aún brotaba leche a goteos intermitentes, batiendonos entre jadeos y temblores de extasis. Finalmente tranquilizamos nuestros cuerpos entre besos caricias dormidas de placer.

Esa fué mi primera conversación intima con una chica del burdel, de ahí fueron saliendo secretos que les contaré en este blog, donde todos somos iguales, donde me fueron revelados sueños eróticos que fueron cumplidos en este burdel.

                             Kitarosem

Mi Secreto

Publicado en General el 31 de Mayo, 2006, 19:51 por kitarosem

Desde muy joven asistí a burdeles, donde muchas veces escuche historias, miles de historias.

Las mujeres que trabajaban ahí, iban recopilando anecdotas que significarían un manantial de vivencias que algún dia debían ser transmitidas.

La vida de burdel esconde secretos inconfesables, pues ahí entran desde un presidente hasta el barrendero de la localidad, sin diferencias, sólo pagando por el servicio que quiere obtener.

Son en estos lugares donde los hombres lo cuentan todo, su intimidad, sus frustraciones y deseos, esto es un burdel, un gran cofre donde se esconden las vidas intimas de politicos, abogados, policias, en fin todos los escalafones de la comunidad.

Estas mujeres que se visten para satisfacer cada uno de tus deseos, por extraños y complejos que sean. Y cada una debe guardar estas historias entre las cuatro murallas de su dormitorio, conocen cada uno de tus secretos.

Amor, sexo, consuelo, angustia, deseo, de todo circula entre las historias de Burdel. Aquí podrás descubrir todos esos secretos que se guardan en lo más intimo de tu ser.

Entra en el oscuro mundo de los burdeles. donde los cuentos se vuelven ralidad, donde el hombre experimenta lo más intimo de su ser, un viaje por las expresiones más animales y cavernarias del Homosapiens Eréctus.